El próximo martes se celebra la lotería del Draft, y ya conocemos quién representará públicamente a la franquicia. Será Michael Finley, el ex jugador que ahora ocupa un cargo de máxima confianza a la derecha de Donnie Nelson en el organigrama de los Dallas Mavericks.
Mark Cuban fue quien anunció ayer la designación, según adelantó Eddie Sefko del Dallas Morning News. En la última lotería en la que estuvo presente Dallas el papel lo cumplió Donnie Nelson, y no parecía demasiado cómodo en su posición.
Michael Finley llegó a los Dallas Mavericks en una época en la que eran la peor franquicia de la NBA y tuvo que vivir unos cuantos añosde travesía por el desierto, pero ayudó a recuperar la honra de los Mavs y para cuando salió de la organización (cortado por Mark Cuban aprovechando una amnistía) ya se encontraban en los puestos nobles del Oeste.
Después de su retirada definitiva como jugador, Finley empezó a trabajar de nuevo para los Mavericks, en esta ocasión en la faceta ejecutiva. La primera noticia que tuvimos de su regreso fue en el verano de 2012, cuando participó en la reunión con el agente libre Deron Williams. Entonces fue solo como ejemplo de ex jugador de la franquicia, pero ha ido subiendo puestos hasta ser asistente del GM de los Mavericks, y dentro de su labor entra la organización de cara al Draft, apartado que ya lideró la temporada pasada. También en el verano de 2016 fue quien lideró la reunión con el agente libre Harrison Barnes.
El final del curso se acerca para los Mavs, y tras un inicio
realmente duro, por lesiones, derrotas y juego, la nueva mitad de curso ha llegado con cierto optimismo tras sacar buena nota en los parciales de enero. Ahora llega una carrera
de fondo, dónde los exámenes finales darán el pase (o no) a unos Playoffs, cuya
nota de corte es mucho más baja que otros años.
Realmente hay
muchos motivos para pensar que este equipo puede acabar el curso al alza. La
mejora física de Nowitzki, el liderazgo progresivo de Barnes, la búsqueda de
una regularidad cada vez más positiva de Matthews, la recuperación (esperemos
que definitiva) de Williams, Barea y Bogut, o la llegada de un nuevo
“empollón”como Yogi Ferrell. Pero de lo
que realmente se puede estar esperanzado con estos Dallas es de la importancia
en la rotación que están cogiendo los jugadores jóvenes, sentando la base para
un futuro no muy lejano, y con un proceso necesario de rejuvenecimiento de
plantilla.
En total, hasta 8
jugadores del roster actual, nacieron del 90 en adelante, por tanto, más de
la mitad de la plantilla tiene menos de 27 años, y el 50% de estos promedian
más de 20 minutos por partido. Vamos a ver que ejemplos pueden tener estos
jóvenes dónde verse reflejados y quizá marcar sus techos, o superarles.
YOGI FERRELL – J.J. BAREA
El último en
llegar y el que ha irrumpido con más fuerza. Es posible que gracias a Yogi,
mucha gente haya empezado a ver partidos de los Mavs esta temporada, y es que
estas historias de jugadores “desconocidos” que debutan en la NBA y meten 30
puntos, ya sabemos lo que vende.
Es el único que
tiene su profesor en la propia plantilla, y además sus historias no parecen tan
diferenciadas, y sus similitudes en la pista, mucho menos.
Con 10 años de
diferencia en su entrada en la NBA, Barea en la 06-07, Ferrell en la 16-17,
ninguno de los dos fue elegido en el Draft, siendo importantes en sus
universidades. El primero fue una referencia ofensiva en la Northeastern
University de Boston, mientras que el segundo fue, y es, una institución en la
Universidad de Indiana. Ambos lograron grandes reconocimientos individuales, y
ambos completaron el ciclo de 4 años, pero quizá por su escasa altura, ambos
miden 1,83m, las franquicias tuvieron dudas para draftearles.
Los dos tuvieron
en las Ligas de Verano, la oportunidad para demostrarle a las 30 franquicias
que se equivocaron al no escogerles. Sus actuaciones les hicieron ganarse un
puesto en la plantilla final, Barea directamente en Dallas, y Yogi en Brooklyn,
aunque tuvieron que foguearse en la D-League para volver a tener una
oportunidad real de ser algo más que jugadores de relleno.
Viendo que por
trayectoria, sus inicios son bastante parejos, pasemos a lo que quizá más
importa, el estilo de juego y los números, dónde también se mueven en cifras
bastante similares, aunque hay que ser cautos con un Yogi Ferrell que tan solo ha
jugado 20 partidos en la NBA (10 con Nets, 10 con Mavs a cierre de artículo).
Los dos bases han encontrado en Dirk Nowitzki el mejor aliado para desarrollar su juego, aprovechando los bloqueos en la cabecera que pone el alemán, bien sea para el
Pick&Pop donde Dirk se juega el tiro exterior liberado, o para que los
otros dos encuentren un pasillo al aro o prueben el triple. Todos sabemos que
Barea es un maestro en esto, ya son muchos años conectando con Nowitzki y
haciendo de ello una de las armas más peligrosas del esquema ofensivo de los de
Carlisle, pero el ex – Hussier, parece también encaminado a ello, y en tan solo
10 partidos ya demuestra una conexión realmente efectiva con el #41. Y no es
algo realmente sencillo, ya que por Dallas han pasado multitud de bases que no
han encontrado esa química necesaria para hacer carrera en el equipo.
Otra de las
virtudes de ambos es su velocidad, obviamente con su corta estatura deben
aprovechar al máximo esta arma y unido a un gran manejo del balón, hacen
realmente difícil la defensa para el rival. El gran dribbling que poseen lo
combinan con un efectivo lanzamiento exterior, ya que ambos pueden generarse
sus propios tiros tanto de media como de larga distancia.
La visión de
juego y de pase, les hacen también ser un peligro para las marcas rivales.
Powell o Mejri siempre se benefician cuando juegan junto al boricua, que
encuentra la manera de hacerles jugar por encima del aro con relativa
facilidad.
Otro factor
importante es el carácter competitivo que atesoran, en J.J. es de sobra
conocido, mientras que en Yogi lo estamos conociendo poco a poco, pero ya ha
demostrado que no se arruga ante nada, ni ante nadie. Ha salido bien parado de
emparejamientos con Parker, Irving, Lillard o Isaiah Thomas en solo tres
semanas, casi nada.
La asignatura
pendiente es la defensa, ambos condicionados por un físico que en ataque les
puede valer para marcar diferencias, pero que les hace sufrir atrás, sobretodo
ante la nueva hornada de bases grandes y físicos que irrumpe en la NBA.
El sistema de
Dallas, jugando con dos bases, quizá ha tapado un poco esas carencias en Barea,
pudiendo defender al hombre menos efectivo en ataque de los rivales. Con el
paso de los años ha perdido también ese desplazamiento lateral que permite
anticiparse a las líneas de pase, algo que vemos como por ejemplo Seth Curry
mejora. Por su parte, Ferrell sufre los mismos condicionantes, aunque su mayor
capacidad física y atlética le permite aguantar el emparejamiento bastante
mejor que Barea. Sin ser un gran defensor, ha logrado dos partidos con 4 robos
en Dallas, y su empeño le ha hecho no salir tan mal parado ante rivales letales
en ataque como los antes mencionados. Podemos afirmar sin temor, que en este
aspecto mejora y mucho a sus predecesores Jonathan Gibson y Pierre Jackson.
Repasando sus
números en sus temporadas rookies, y extrapolándolos a 36 minutos (Barea solo
promediaba 5,8 en su primer año) vemos la similitud en casi todos los aspectos:
Barea: 14,7ppp,
4,7rpp, 4,5app, 35,9% en TC y un 28,6% en T3 (lo incrementó un 10% en su
temporada sophomore)
Ferrell: 14,9
ppp, 2,9rpp, 4,8app, 43,3% en TC y un 40,3% en T3 (datos en Nets y Mavs)
SETH CURRY – JASON TERRY
Seth Curry está
siendo probablemente junto a Barnes, la sorpresa más agradable de los Mavs
durante la temporada, un jugador que pese a sus problemas en defensa, tiene
unos recursos ofensivos muy efectivos, que por 3 millones lo convierten en una
ganga.
La comparación en
este caso, guarda más parecido en el presente que en los inicios, ya que uno
llegó a la NBA siendo campeón de la NCAA con Arizona y número 10 del Draft,
mientras que el otro fue deambulando por ligas de verano y contratos de 10 días
sin ser elegido en la ceremonia y tras haber jugado a buen nivel en Duke.
Jet llegó a
Dallas en la 04-05, en un traspaso con varios jugadores involucrados, y desde
su primera temporada supo ganarse a la afición con actuaciones guardadas en la
retina de todos los seguidores como los 27 puntos en el Game 6 de las Finales
de 2011, o los 9 de 10 en triples ante los Lakers en esos mismos Playoffs.
Durante sus tres primeras temporadas en Dallas partió como titular, pero fue a partir de que
Avery Johnson lo colocase como 6º hombre, dónde llego a ser determinante
realmente y a ser considerado uno de los mejores revulsivos del banquillo de la
historia. En la 08-09 estuvo cerca de promediar 20 puntos, y en 2011 ya con
Carlisle, fue decisivo desde el banco para ganar el único título en la historia
de los Mavs.
Con Curry ha
sucedido un efecto algo contrario, ya que hemos visto su mejor versión desde
que Carlisle decidió incluirle en el quinteto titular, en detrimento del
miembro VIP de la enfermería, Andrew Bogut. Hasta entonces, Seth era el
principal sexto hombre del equipo, junto al compañero de camillas de Bogut, J.J
Barea; pero no acababa de encontrar su espacio en la cancha, seguramente por no
coincidir en demasiados minutos con los más veteranos. Sin embargo con el nuevo
sistema más pequeño y con los 5 abiertos para permitirle aclarados, Curry se
encuentra mucho más cómodo.
15,4 puntos, 3,5
rebotes, 2,9 asistencias, 1 robo, 50% en TC y 44% en T3 son sus promedios desde
que está en el quinteto, además los Mavs alcanzan un récord de 11-6 desde
entonces.
Está claro que la
idea de Carlisle era hacer del ex de los Kings un buen sexto hombre, difícil
que pueda llegar al nivel mostrado por Terry, pero en una línea parecida. Ahora
funcionando tan bien en el sistema, es complicado que vuelva a cambiarlo para
meter a un Bogut que ha mostrado un nulo entendimiento con Deron Williams o
Nowitzki.
En cuanto al
estilo, tienen una forma de jugar con ciertas similitudes. Igual que el
emparejamiento anterior, coinciden en estatura, 1,88m para los dos, y se
desempeñan con solvencia tanto en el puesto de base como de escolta. Ambos son
grandes tiradores tras bote, Curry tiene más capacidad de dribbling y de
manejo, mientras que el actual jugador de los Bucks era mejor pasador y más
efectivo en defensa, algo dónde el hermano de Stephen está intentando progresar
poco a poco. De momento ya muestra una buena tendencia a anticiparse a las
líneas de pase para conseguir robos que permitan una transición fácil a
canasta.
Los aclarados,
que antes he mencionado, también es un arma de gran valor para los dos,
aprovechando su gran velocidad para conseguir entrar a canasta con
penetraciones que ambos dominan.
Para comparar sus
números, me he basado en la primera temporada en los Mavs de Jason Terry y en
la actual de Seth Curry.
Terry: 30
minutos, 12,4 puntos, 2,4 rebotes, 5,4 asistencias, 50% en TC y un 42% en T3
Curry: 28,1
minutos, 11,7 puntos, 2,5 rebotes, 2,7 asistencias, 46,9% en TC y un 41,6% en T3
DORIAN FINNEY-SMITH – AL-FAROUQ AMINU
Finney-Smith se
ha ganado cada minuto en la pista a base de esfuerzo y ética de trabajo, una
esponja de conocimientos al que nadie le ha regalado nada. Aunque su presencia
haya caído en las últimas semanas, tuvo un mes de diciembre a gran nivel que le
hace ser un gran activo para el futuro inmediato de los Mavs.
Los inicios de
estos dos aleros también han sido muy diferentes, Aminu aterrizó en la liga
tras ser seleccionado en el décimo puesto del Draft de 2010 por los Clippers
tras dos buenos años en Wake Forest dónde promedió 14,4 puntos y 9,4 rebotes
por encuentro. Dorian obtuvo varios reconocimientos en sus tres años con los Gators de Florida, pero para sorpresa de
muchos, no logró ser seleccionado en el Draft, aunque para entonces, Nelson y
Finley ya lo tenían en su lista.
Tras una buena
Liga de Verano, cumplió en la pretemporada, destacando por su defensa y su buen
físico, aunque no partía como favorito para hacerse con un hueco final en la
plantilla de Carlisle, honores que tenían Brussino y Gibson.
Finalmente logró
dejar fuera del corte a Jonathan Gibson, aunque luego tuvo que ser reclamado
por las constantes bajas en el puesto de base. Para entonces Finney-Smith ya
había demostrado sus buenas aptitudes, incluso quitándole minutos a Justin
Anderson o Dwight Powell y partiendo hasta en 29 ocasiones como titular. Aminu
solo lo logró 3 veces.
Pero si algo
coincide entre el nigeriano y el de Portsmouth es la cultura del esfuerzo,
ganarse al entrenador en cada entrenamiento y aportar cada noche tu granito de
arena. Aminu no se ganó la confianza de Carlisle hasta finales de enero,
exactamente el partido en Houston del 28 de ese mes fue su punto de inflexión,
justo el ecuador de la temporada. Hasta esa fecha tan solo había llegado a
disputar más de 20 minutos en 7 encuentros, tras ese partido lo hizo en 26
ocasiones hasta el final de regular season. Su gran segunda mitad de curso, le
hicieron ser uno de los más destacados en la serie con los Rockets de aquella
temporada, en los últimos 3 partidos (4-1 para Houston) dónde los Mavs lograron
su única victoria, Aminu promedió 15 puntos, 8,7 rebotes y 2,3 robos. Un
trampolín perfecto para un gran contrato en verano, y su marcha de Dallas.
Su estilo de juego es el punto más parejo entre ambos. Pueden moverse entre las posiciones
de 3 y de 4 con solvencia, de hecho es común verles actuar como ala-pívot para
tapar sus carencias en en lanzamiento exterior y encontrar un emparejamiento
dónde puedan sacar ventaja con su velocidad y físico.
En ataque ninguno
se prodiga demasiado, de hecho la temporada más anotadora de Aminu se sitúa en
10,2 puntos por noche, sin embargo son jugadores capaces de cambiar la dinámica
de un partido en defensa utilizando sus largos brazos y buen movimiento de
piernas para ser efectivos en la línea exterior, y una gran capacidad de salto
y posición para zonas interiores.
Son jugadores que
todo entrenador quiere tener, y que se ganan el fervor de la grada rápidamente.
Poca gente ha dejado tanta huella en Dallas en tan solo una temporada como lo
ha hecho Aminu (Tyson Chandler a parte), pero el contrato que le ofreció
Portland era inabarcable para Cuban, así que ahora que tenemos un jugador que
puede llegar a ser tan efectivo como él, esperemos poder disfrutarle más
tiempo.
Para la
comparación de sus números he escogido la única temporada en Dallas de Aminu,
la 14-15, con la actual de Dorian.
Aminu: 18,5
minutos, 5,6 puntos, 4,6 rebotes, 0,8 asistencias, 0,9 robos, 0,8 tapones,
41,2% en TC y un 27,4% en T3
Finney-Smith:
20,8 minutos, 4,4 puntos, 2,6 rebotes, 0,9 asistencias, 0,6 robos, 0,3 tapones,
39,4% en TC y un 31,3% en T3
HARRISON BARNES – MICHAEL FINLEY
Barnes se ha
convertido ya en la gran referencia de los Mavs. Muchos dudaban si tendría la
capacidad para adaptarse a un rol mayor, que si podría convertirse en un líder,
su adaptación con Nowitzki… ha disipado todas las dudas de un plumazo, a base
de grandes actuaciones. De hecho ya suma 6 partidos con +30 puntos en Dallas,
mientras que en sus 4 temporadas anteriores solo lo logró una vez.
Con Finley
estamos hablando de uno de los mejores jugadores en la historia de Dallas, alguien
que desde su etapa en Wisconsin ya era un prodigio a nivel nacional. En la
Universidad logró ser el máximo anotador en la historia de los Badgers, el único jugador con 500 o más
puntos en tres temporadas consecutivas y ser nombrado Atleta Norteamericano
Masculino del Año. A pesar de ello, Stern no pronunció su nombre hasta el
puesto 21 en el Draft de 1995, fueron los Phoenix Suns los que se llevaron el
gato al agua y seguramente frotándose las manos.
A pesar de una
gran temporada rookie, decidieron traspasarle a los Mavericks bien entrado el
curso en un traspaso con varios jugadores, que enviaba a Jason Kidd a los de
Arizona, entre otros.
En Dallas formó
junto a Nowitzki y Nash uno de los Big Three más dominantes de la liga,
superando hasta en 5 temporadas los 20 puntos de media y siendo nombrado dos
veces All-Star. De hecho, Barnes es el único que puede llegar a promediar 20
puntos por noche (Nowitzki a parte) desde que lo hizo Finley, en los últimos 19
años.
Los Mavs de
principio de siglo eran un equipo de muchas victorias en temporada regular y
con un rating ofensivo altísimo, pero no les llegaba para competir con los
Lakers o los Spurs de la época, y Finley vio la oportunidad de unirse a los del
Álamo y no lo dudó. Aún así no se le guarda ningún rencor por la Big D.
Barnes por su
parte estaba considerado como el mejor talento joven de todo Estados Unidos cuando
militaba en el Instituto. Con ese gran cartel fueron los Tar Heels los que le convencieron para intentar lograr el título de
la NCAA. Allí cerró una etapa muy exitosa a nivel individual, al lado de
jugadores como Tyler Zeller o John Henson. Los Warriors, que empezaban a
construir su faraónico proyecto de hoy día, no dudaron en usar su pick 7 para
seleccionar a un jugador que prometía un gran futuro.
Pese a ser
elegido en el primer quinteto de rookies, su primera temporada no fue del todo
exitosa, ya que los Warriors cayeron en 2ª ronda de Playoffs, aunque su etapa
sophomore con una involución en sus números, la pérdida de su puesto en el
quinteto titular y la derrota en 1ª ronda de la post-temporada, fue aún peor.
Dos años después
y con un anillo de campeón en la mano, puso rumbo a Dallas con un contrato máximo,
sacudido por el tsunami de Durant.
Dejar un equipo
campeón, para irte a uno en tierra de nadie no debe ser fácil, pero todo puede
hacerse más ameno con un colchón de 94 millones de dólares, aunque Barnes lejos
de conformarse con eso, ha querido erigirse en la piedra angular de un proyecto
que quiere volver a retomar la senda del éxito cuanto antes.
Aunque Finley era
un escolta, que podía jugar de alero, mientras que Barnes es un alero
reconvertido a ala-pívot por Carlisle, su libro de jugadas es bastante parejo.
Ambos, tiradores
tanto de larga como de media distancia muy efectivos, de hecho Barnes ha
logrado que su tiro de 4-5 metros sea el arma más letal de su arsenal, y una de
las más mortíferas de la liga. La finalización en el aro con potencia, gracias
a un gran primer paso que les ha permitido eliminar la marca rival con relativa
facilidad es otra de las facultades de esta pareja, y además ambos conectaron rápidamente
con Nowitzki en pista, en muchas ocasiones incluso asumiendo su rol.
En defensa
también han llegado a ser determinantes. Finley era junto a Adrian Griffin el
mejor defensor exterior del equipo, y Barnes forma junto a Wes Matthews una
interesante pareja en ese apartado. Su físico les ha permitido soportar
emparejamientos ante rivales mucho más grandes, tenemos el ejemplo del Towns vs
Barnes de esta temporada, y su velocidad y capacidad de anticipación les ha
hecho poder emparejarse también con jugadores más explosivos.
De todos los
jugadores comparados, Finley es el único que está retirado, aunque mantiene un
puesto importante dentro del esquema de la franquicia tejana. Actualmente es
Asistente de Donnie Nelson, y entre otras funciones, tiene un gran peso en el
scout de las jóvenes promesas que quieren aterrizar en la NBA. También le hemos
visto vestirse de corto para entrenar con algunos jugadores como Finney-Smith,
aunque seguro que Harrison Barnes también ha estado involucrado.
Veremos dónde
llega el techo de Barnes, de momento su margen de mejora sigue siendo bastante
grande, y encontrar a un Finley 2.0 sería una gran base para construir a los
Mavs del futuro.
Para comparar sus
números, veremos las 9 temporadas de Finley con la actual del Halcón Negro.
Finley: 39,7
minutos, 19,8 puntos, 5,2 rebotes, 3,8 asistencias, 1,2 robos, 44,6% en TC y un
37,6% en T3.
Barnes: 35,8
minutos, 20,1 puntos, 5,3 rebotes, 1,5 asistencias, 0,9 robos, 47,4% en TC y un
33,5% en T3.
Michael Finley es uno de los jugadores más grandes de la historia de los Dallas Mavericks. Llegó a la franquicia cuando esta se encontraba en uno de sus peores momentos, y guió la transición hasta la llegada de los Mavs de Dirk Nowitzki y Steve Nash a la élite. Después fue amnistiado por Mark Cuban y se marchó a los San Antonio Spurs buscando anillos, pero nunca hubo mala sangre entre ambas partes.
Muestra de eso es que prácticamente desde su retirada, Finley volvió a los Mavericks en diferentes puestos. Primero comenzó como entrenador de desarrollo de jugadores. Después subió a las oficinas en un puesto sin cargo oficial, pero que le llevaba a estar presente, por ejemplo, en las reuniones con agentes libres como Deron Williams o Dwight Howard.
Finley sigue subiendo en la jerarquía de los Mavs, y ahora ya tiene un título definido: asistente del general manager, Donnie Nelson. Como tal, Finley rastrea posibles traspasos, analiza agentes libres y forma ya parte de lo que hasta ahora era un triángulo de confianza: Mark Cuban, Nelson y Rick Carlisle (con Dirk Nowitzki como principal consejero).
Una de sus nuevas funciones es, además, la de organizar la noche del Draft, estrenándose en esta tarea el pasado jueves, la noche en la que los Dallas Mavericks seleccionaron a A.J. Hammons con su pick 46. Después del Draft tanto Nelson como Finley atendieron a los medios como principales responsables de la elección.
Horas después, el pasado viernes, Finley estuvo en directo con Ben & Skin, y dio más detalles sobre cómo fue el proceso de selección de Hammons, y dio pistas sobre posibles problemas que había en el procedimiento de Drafts anteriores.
Sobre su papel en el pasado Draft:
"Bueno, ha sido un proceso que comenzó para mí hace un par de meses. Me reuní con Donnie y con nuestros scouts y acordamos qué plan íbamos a implementar para atacar este Draft. En el pasado tuvimos algunas discusiones complicadas durante los Drafts y yo he intentado estructurarlo de otra manera para intentar solucionarlo, pusimos en marcha un sistema en el que los scouts y yo clasificábamos a los jugadores y terminamos con A.J. Hammons".
Sobre esas discusiones complicadas en pasados Drafts:
"Bueno, supongo que complicadas es una palabra incorrecta. En algunos Drafts pasados en los que estuve presente, no había un candidato claramente favorito entre los scouts, digamos que cada uno tenía su favorito e intentaba inclinar la balanza a su favor en vez de tener una idea colectiva, algo que sí que hemos podido hacer este año".
Sobre Hammons cayendo hasta el pick 46:
"Fue una sorpresa, Como te digo, nosotros lo teníamos rankeado bastante alto en nuestra tabla, saliendo incluso en primera ronda, y nos sentimos muy afortunados de que estuviese aún disponible para el pick 46. Estaban Hammons y un par más de jugadores a los que estábamos valorando, y según salían los nombres y veíamos que A.J. aún estaba ahí, pensamos que era una gran oportunidad para seleccionarlo y añadirlo a nuestro equipo".
Sobre los motivos por los que Hammons cayó al pick 46:
"Bueno, no estoy del todo seguro de por qué cayó, solamente estoy agradecido de que lo hiciera y tuviéramos la oportunidad de conseguirlo. He escuchado a gente que cuestiona su motor y motivación, si eso es un problema es algo que nosotros como franquicia podemos maximizar, lo vamos a juntar con un gran grupo de gente, que disfruta trabajando y sacando el máximo del talento individual, y creo que él verá eso y se acostumbrará a nuestra forma de trabajar, porque creo que es contagiosa. Y con ese tipo de tamaño y talento, son cosas que no puedes enseñar, pero si su motor es un problema, creo que aquí podemos hacer que se revolucione, por decirlo así".
Sobre los contactos que utilizó para obtener información sobre Hammons:
"Yo jugué en Wisonsin (comparte conferencia con Purdue) y eso me ayudó mucho, tuve la oportunidad de hablar con algunos entrenadores que jugaron contra A.J. mucho antes de que supiéramos de que íbamos a llevárnoslo con el pick 46, y todos tenían buenas cosas que decir, que era grande, que era muy difícil de lidiar con él en defensa, y que si lo conseguíamos con el 46 teníamos al robo del Draft. Y hablamos con Brian Cardinal y nos dijo lo mismo, que es un buen chico, que juega duro, que ha tenido que superar bastantes dificultades en Purdue, y que cree que puede tener un buen impacto en la NBA y especialmente con nosotros en Dallas".
Sobre otros jugadores de la NBA con los que podría compararse a Hammons:
"Bueno, creo que sería injusto que yo le pusiera cualquier comparación encima. Creo que caímos en esa trampa cuando llegó Dirk y Don Nelson lo comparó con Larry Bird y le puso toda la presión en su año rookie. No quiero hacerle eso a A.J., creo que cuando lo veamos jugar en directo podremos volver y tener esta conversación, y sacar algunos nombres y ver a quién nos recuerda".
La anterior etapa del equipo, la perteneciente a la década de los noventa, se caracterizó por ser una de las más desastrosas de la historia de la NBA, en la que en sólo una temporada, el equipo llegó a tener más de treinta victorias. A mitad de esa etapa llegó al equipo el hombre que guió a los Mavs por esa travesía en el desierto, Michael Finley.
Michael era un "swingman" que deslumbró durante su año rookie en Phoenix, sin embargo sus comienzos en Dallas no iban a ser fáciles, pues llegaba a cambio de la figura que había logrado dar algo de esperanza y alegría al equipo, Jason Kidd. A pesar de esto Michael se echó el equipo a la espalda y lo lideró en cuanto a puntos robos y asistencias.
Para la temporada siguiente el equipo realizó un movimiento que sería determinante para el devenir del equipo, se fichó a Don Nelson como entrenador y general manager. Con él, el equipo cambió de cara, apostó por un sistema de juego ofensivo que encajaba ala perfección con el estilo de Finley, llegando a promediar veinte puntos por partido durante las siguientes temporadas. Sin embargo el equipo no obtenía resultados y seguía sin alcanzar la post-temporada.
Durante la pretemporada de la famosa campaña del "lockout", el equipo seleccionó en el Draft a el que sería el mejor jugador de la historia del equipo tejano, Dirk Nowitzki, jugador que no tardaría en destacar pero a pesar Michel siguió siendo el líder y en apenas dos años se alcanzó por fin el objetivo de los Playoffs, y Finley fue premiado con su inclusión en el All-Star.
Con Finley como líder, secundado por unos jóvenes Nowitzki y Steve Nash y la batuta de Nelson desde el banquillo, el equipo consiguió la etiqueta de promesa-aspirante y realizaba un juego bastante atractivo para el espectador, que además resultaba efectivo, o al menos eso parecía en temporada regular. En Playoffs era donde se pagaban los defectos del equipo, en los que la defensa sin duda salía a escena. Durante la temporada 2002-2003 Michael alcanzó su techo con los Mavs, llegaron a la final de conferencia contra los Spurs y en las que una lesión de Dirk frustró el sueño de llegar a las finales.
Después de esa temporada tan exitosa, los Mavs volvieron a decepcionar en Playoffs, cayendo en primera ronda ante Sacramento Kings. Ante esto, la franquicia comenzó una restructuración en la que en el transcurso de un un año cambiaría totalmente el devenir del equipo: en primer lugar, Steve Nash, tercero en discordia del equipo, decidía irse a Phoenix al ver que Mark Cuban no le quería renovar. Este hecho molestó bastante al entrenador Don Nelson que, unido a la tensión que había en el equipo entre Cuban y él, decidió abandonar el cargo de entrenador antes de los Playoffs. Unos Playoffs en los que, después de una emocionante serie ante los Rockets, caerían, precisamente, contra los Suns de Nash, qué además se hizo con el MVP. Sin emabrgo los más trágico ocurrió en verano; Michael Finley, líder y alma del equipo desde su llegada, era cortado del equipo mediante la "Alan Houston rule", para evitar pagar el impuesto de lujo. Una forma cruel, sin duda, de echar al qué ha sido tu estrella durante casi una década.
Una vez fuera de los Mavericks, Finley se marchó a los Spurs, máximo rival de los Mavericks, en donde mantendría un rol menos relevante que en Dallas, pero igualmente importante, alternando banquillo y titularidad con Bruce Bowen y Manu Ginóbili. Precisamente, y al igual que Nash el año anterior, en su primer año allí le tocó enfrentarse a "sus Mavs" en Playoffs, en una de las series más bonitas que se recuerdan, sin embargo, y al contrario que con Nash, esta vez serían los Mavericks quienes vencerían. Al año siguiente lograría lo que no consiguió con los Mavericks, el anillo, lo hizo frente a unos Cleveland Cavaliers que empezaban a hacer ruido en la liga de la mano de Lebron James, pero que en la final no fueron rival y perdieron por un contundente 4-0.
Después de eso, el rol de Finley comenzó a ser cada vez menor con los años, hasta qué finalmente rescindió su contrato en Marzo de 2010, para firmar con los Boston Celtics, allí volvería a tener la oportunidad de conseguir el anillo, pero caería ante los Lakers. Tras esta temporada Finley no recibió ninguna oferta para seguir jugando por lo que decidió retirarse.
Dos años más tarde, volvería a los Mavericks pero no como jugador, sino para formar parte de la dirección general del equipo con la idea de ayudar a reclutar jugadores para el equipo. A principios de esta temporada corrió el rumor de que pretendía volver a jugar, y de que incluso, recibió una invitación para el trainig camp, pero una lesión en los gemelos truncó cualquier posible vuelta.
Esta es, hasta ahora, la historia de uno de los mejores jugadores que han vestido la camiseta de los Mavericks, qué abandonó el equipo de la peor manera posible, pero que sin embargo ha vuelto a la que, durante sus mejores años, fue su casa.